
Bipolar.
Lo bueno que tiene la bipolaridad es que siempre tengo razón.
Y no discutas, no tienes nada que hacer.
Sabes que cuando te vayas mosqueada porque no me entiendes, caminarás cagándote en todo, pero, al poco, mirarás para abajo y sonreirás, moverás la cabeza suavemente de un lado a otro y pensarás.
Pensarás en lo gran hijodeputaquesoy y en lo extremadamente simpático y agradable. Y en que la próxima me dirás...
...vale.
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